“Las respuestas están en el pasado” Y por ello, viajamos 55 años atrás, donde Eduardo Galeano nos emociona con un recorrido por la historia de América Latina; la explotación económica de sus tierras, la colonización europea y la discriminación y desigualdad sufrida en los diferentes países americanos a lo largo de los años.
Una variedad de países tan ricos como los de América, reducidos a ser los países que proveen al resto, quedándose sin nada, pero obligados a hacerlo para subsistir. Llevados a la miseria por el egoísmo de otros. Porque la explotación de la mano de obra y la industria azucarera solo fue el principio.
Y a día de hoy se les sigue conociendo como los países tercermundistas, la gente que tiene apagones constantes, la que está en la ruina y la que debe huir. Los inmigrantes. O bien, “los que limpian las casas, los que recogen las cosechas y los que ponen los ladrillos de las casas donde luego vamos a vivir todos los demás” según dijo Isabel Díaz Ayuso. O bien “los aliens, los animales y los monstruos” como los llama Donald Trump.
Y ya no hablamos de 55, 70 o 100 años atrás, éste es el presente.
Un presente en el que la gente recibe un trato distinto por su color de piel. En el que una muerte no es importante si el fallecido no es blanco. En el que una violación solo es válida si el agresor viene de fuera.
La historia se estudia para que no se repita, pero nosotros vivimos en un bucle.
¿Cómo podríamos nosotros frenar esta condena? Lo que leíamos de años atrás nos hacía frustrarnos sobre cómo se había podido permitir que ocurriera algo así. Y resulta que vuelve a ocurrir, y se vuelve a permitir, y lo peor de todo, no todo el mundo está escandalizado.
¿Cómo se puede mirar con terror la historia del pasado y negar la realidad del presente? ¿Cómo podemos hacer al resto consciente antes de que no haya vuelta atrás? ¿Hay vuelta atrás?
Carla Fernandez García. Estudiante en prácticas Bellas Artes URJC

