Sin mucho ruido, a mediados de agosto se estrenó la película Palestina 36, que a día de hoy sigue en cartelera, no con un éxito masivo, pero sí con una importante aceptación. Dirigida por la palestina Annemarie Jacir, es en realidad una coproducción entre Palestina, Reino Unido, Francia, Dinamarca, Noruega, Catar, Arabia Saudí y Jordania.
La tragedia palestina no se inicia con la partición de 1948. Y esta película nos acerca a una parte importante de los orígenes de dicha tragedia. La cinta retrata la importancia de la revuelta árabe de 1936, un episodio poco conocido pero de suma trascendencia. La responsabilidad del imperialismo británico en el impulso al proyecto sionista a partir de la Declaración Balfour de 1917, y las consecuencias de esa política, acompañada del maltrato y el ninguneo a la población palestina, serán algunos de los principales desencadenantes de un levantamiento que se extendería hasta 1939.
Mientras el imperialismo británico muestra toda su crueldad, los colonos sionistas apenas se muestran, como ese invasor silencioso que va ganando territorio poco a poco, pero de manera inexorable, mediante la adquisición de tierras y aprovechando las complejidades del régimen de propiedad establecido durante el Mandato británico, lo que en numerosos casos provocó el desplazamiento de campesinos palestinos que las habían trabajado durante generaciones. Se nos muestra también la diversidad de la sociedad palestina, con la disparidad de visiones entre el mundo rural y el urbano; entre quienes sufren los rigores del colonialismo y unas élites colaboracionistas amoldadas al orden colonial y a sus oportunidades de negocio; y también la heterogeneidad religiosa, con la importante presencia de las minorías cristianas palestinas.
La ambientación y la fotografía son excelentes, con el uso ocasional de imágenes de archivo coloreadas, primando la luz natural y la belleza del monte bajo mediterráneo que caracteriza a la zona.
Es una película sobre todo dialogada, con variedad de escenarios y unas pocas, pero muy bien rodadas, escenas de acción.
Se trata de una película muy coral, sin claros protagonistas, aunque destacan, por su mayor presencia en pantalla, el personaje de Yusuf, interpretado por el debutante Karim Anaya, de origen palestino, que se mueve entre distintas realidades hasta que decide tomar partido; y el de la periodista Khouloud, interpretada por la actriz libanesa Yasmine Al Massri, comprometida con la causa palestina y enfrentada a la manipulación informativa.
También habría que resaltar el personaje que interpreta Robert Aramayo, conocido por interpretar al joven Elrond en la serie Los anillos de poder: el capitán Wingate, un personaje histórico cuya profunda fe protestante evangélica y su interpretación literal de determinados pasajes bíblicos le llevaron a convertirse en un ferviente defensor del sionismo. Convencido de que el pueblo judío era el pueblo elegido por Dios y de que tenía derecho a establecerse en la Tierra de Israel, colaboró estrechamente con las organizaciones sionistas y llegó a participar en la formación y entrenamiento de unidades de la Haganá, la principal organización militar clandestina judía en Palestina durante el Mandato británico y antecedente de las posteriores Fuerzas de Defensa de Israel.
Nos pueden resultar más familiares los nombres del inglés Jeremy Irons, que no necesita presentación, y del irlandés Liam Cunningham, muy conocido por interpretar al personaje de «el Caballero de la Cebolla» en Juego de Tronos.
Se podrían comentar muchos más aspectos reflejados en este interesantísimo filme, pero preferimos animar a verlo y a reflexionar y conocer más sobre este periodo histórico.
Y quédense a ver los créditos finales. La última escena no les dejará indiferentes.
Por: Sergio Benítez Moriana, Vicepresidente de Somos Agua.


Me ha parecido una reseña muy acertada y completa. Apoyada en un claro conocimiento histórico del conflicto, informa además sobre interesantes detalles del reparto y la realización de la cinta.
Te animo a escribir más textos, Sergio. Seguro que muchos estaremos encantados de leerlos.
Me ha parecido una gran película sin ser un panfleto, con una clara intención política y necesaria toma de partido por la causa palestina, y saca a la luz un hecho poco conocido y silenciado por los países occidentales.
Relata bastante bien el inicio del problema y la masacre palestina y el surgimiento y desarrollo de el sionismo ccn el apoyo de Gran Bretaña y el resto de restó de potencias occidentales.
Lo dicho una gran película